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domingo, 2 de junio de 2013

COMO QUIERES SER RECORDADO

 


Esta semana leía en alguna parte un artículo que hablaba de que la generación de hoy en día es la que menos sabe de la Biblia. Al leerlo sentía un cierto sentimiento de entre enojo e impotencia porque me doy cuenta que en parte es verdad.

La gente vive hoy en día a base de la experiencia popular, olvidándose de vivir según lo que Dios ha estipulado a través de su palabra, pero: ¿Cómo vivir según la voluntad de Dios, si no se lee la Biblia?

Es difícil tratar de ser guiados por Dios, mientras no forjemos en nosotros un hábito de lectura y especialmente de lectura de la Biblia. Y es que la generación de hoy en día podemos dedicar cuatro o cinco horas al Facebook, a Youtube, a Twitter u otra red social, pero jamás le dedicarías ese tiempo a la lectura de la Palabra de Dios y luego nos preguntamos, “¿Por qué las cosas no me salen bien?”.
Mientras escribo esto Dios me lleva a leer el siguiente pasaje:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.
Deuteronomio 6:6-9 (Reina-Valera 1960)

Sinceramente me duele el corazón darme cuenta, que poco a poco hemos ido sustituyendo nuestra relación personal con Dios por cosas vanas que no traen edificación a nuestra vida y que nos vuelven más vulnerables a los ataques diarios del enemigo.

¿Qué estamos haciendo?, ¿Qué generación vamos a forjar?, Si nosotros somos como somos, ¿Cómo será la próxima generación? ¡Que Dios nos ayude!

Cada uno de nosotros tenemos el deber de cambiar la historia, todos juntos podemos hacer que la próxima generación sea de hombres y mujeres llenos del Espíritu, que busquen a Dios con todo su corazón, que basen su vida en la Biblia y que puedan hacer mejores cosas de las que nosotros hicimos.

¿Y cómo podemos cambiar esto?, comenzando desde nosotros mismos, practicando diariamente la lectura y reflexión de la Biblia, no basta solo con leerla, tienes que reflexionarla. Dedicando diariamente un tiempo especial para el Señor, así como se lo dedicas para tantas cosas que haces a diario y que no tienen mucho provecho. Sirviendo con un corazón sincero y humilde al Señor en cualquier área que se pueda y sobre todo viviendo cada día como que si fuera el último día de nuestra vida, tratando de ser mejores personas, mejores discípulos y mejores hijos de Dios.

¿Cómo quieres ser recordado en la historia?

Personalmente quisiera ser recordado como un hombre que a pesar de sus miles de imperfecciones, trato e intento cada día agradar a Dios y aunque muchas veces fallo en el intento, jamás se dio por vencido y lo intento tantas veces como pudo.

Y tú: ¿Cómo quieres ser recordado?

ESTAS DISPUESTO A PAGAR EL PRECIO


 

La mayoría de nosotros queremos ver en nuestra vida grandes resultados, pero pocos están dispuestos a pagar el precio para ver esos resultados que tanto anhelamos.

A veces quisiéramos que las cosas fueran tan fáciles como orar y que dos segundos después nuestra oración haya sido contestada, pero ¿Qué tal si las cosas no son así de fáciles?, ¿Estamos dispuesto a pagar el precio para ver esos resultados que tanto queremos ver?

Pensando en esto me remontaba a la historia de David, de cómo Dios envía a Samuel para ungirlo como próximo rey de Israel. Samuel al ungirlo lo estaba proclamando como próximo rey, pero había un pequeño inconveniente, actualmente había un rey, su nombre Saúl, eso quería decir que la promesa hacia David de ser rey de Israel no iba a ser instantánea, sino que sería todo un proceso, pero ¿Estaría dispuesto David a pagar ese precio?

Haber, imaginémonos la escena, Samuel llega a casa de Isaí padre de David, frente a él modelan todos los hijos de Isaí, altos, fornidos, guerreros, a tal punto que Samuel quedaba impresionado con cada uno que le presentaban y decía: “¡Seguramente éste es el ungido del SEÑOR!”, más Dios le respondía: “No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El SEÑOR no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el SEÑOR mira el corazón” 1 Samuel 16:7 (Nueva Traducción Viviente). Pasaron todos y de pronto Samuel pregunta si no había otro más, entonces Isaí se recuerda de su hijo, aquel joven que andaba pastoreando las ovejas, ese jovencito que ni su papá lo tomaba en cuenta, porque si así hubiera sido, ¿Por qué no estaba en la lista de los elegibles?, ¿Por qué tuvo que mandarlo a llamar?, ni sus hermanos, ni su padre y quizá ni Samuel creían que de ese joven podría salir un rey mejor que Saúl a quien según dice la Biblia nadie en Israel lo sobrepasaba de hombros hacia arriba.

Ver llegar a David frente a Samuel, ha de haber sido todo un acontecimiento para la historia, sin embargo ese era el que Dios había elegido, pero ¿Estaría dispuesto David a pagar el precio?

Samuel unge a David sin embargo para que David llegara a coronarse como rey de Israel tuvieron que pasar aproximadamente entre 14 y 17 años, en los cuales muchos de ellos David anduvo huyendo de Saúl quien quería matarlo.

Por un momento imaginémonos a un David que fue ungido para ser rey, elegido por Dios, pero huyendo de Saúl, escribiendo sus mejores Salmos en medio de cuevas oscuras, montañas desoladas, en medio de gente endeudada, problemática, en un ambiente totalmente diferente para el que había sido elegido, ¿Estaría dispuesto a pagar el precio?

En todos estos años que pasaron antes que fuera proclamado rey, entre persecuciones y ocasiones de muerte, entre panoramas desoladores y que no tenían nada que ver con lo prometido, vemos a un David leal y confiado en que Dios cumpliría. David tuvo oportunidad de matar a Saúl antes que este lo matara a él, sin embargo tenía un lema: “Nunca le haré daño al rey; él es el ungido del SEÑOR” 1 Samuel 24:10c (Nueva Traducción Viviente), esa era la frase que no le permitía hacer nada en contra de Saúl, sin embargo Saúl sí que quería matarlo a él.

Sin duda personalmente la historia de David es una de las que más me emocionan y me ministran, porque me enseña el lado más humano de los siervos de Dios, ese lado que muchos no quieren demostrar pero que David no podía ocultar.

Muchos creen que mostrarse perfectos delante de un pueblo es “santidad”, pero más allá de la apariencia en público, Dios toma en cuenta nuestra intimidad con Él, esos momentos en donde nadie nos ve, solamente Él, esos momentos en donde realmente somos, quienes somos, y en donde no podemos ocultar lo que bien ocultamos a las personas.

Pensar en todo el precio que David tuvo que pagar para que la promesa de Dios se cumpliera en su vida, me motiva a seguir luchando, me motiva a querer pagar el precio también.

Quizá Dios te ha prometido a ti cosas hermosas y muchos quizá las quisieran ver ahora mismo, o dentro de unas horas, días o semanas, pero ¿Qué tal si primero tienes que pagar el precio antes de recibir lo prometido?, ¿Estarías dispuesto a pagar ese precio cueste lo que cueste?

David pago el precio, sin embargo cada cosa que tuvo que pasar, cada crisis, cada soledad, cada etapa de anonimato y cada año que pasaba le sirvió para madurar, le sirvió para forjarse como ese hombre que gobernaría de una forma única a ese pueblo, cada año antes de llegar al reinado le sirvió para convertirse en ese hombre de Dios, de carne y hueso, con errores y defectos, sin embargo, un hombre como Dios mismo lo describo: “Conforme a su corazón” (1 Samuel 13:14).

Quizá últimamente te has estado desesperando porque lo que Dios en su momento te prometió no se ve y lo peor es que no hay ni señales que eso se vaya a cumplir, sin embargo te quiero preguntar: ¿Cuándo Dios te promedio eso, también aceptaste pagar el precio?, ese precio que a lo mejor serán años, a lo mejor serán muchos momentos en los que te sentirás solo y abandonado, quizá persecuciones, comentarios negativos de la gente sobre tu sueño o tu anhelo, quizá muchos te tiraran lanzas esperando matar tus sueños, sin embargo a cada una de ellas te escaparas y cada experiencias te ayudara a forjar el carácter que Dios necesita en ti, para cumplir su promesa en tu vida.

No veas todo desde el punto de vista negativo, al contrario, acepta cada etapa de tu vida como parte del precio que tienes que pagar para ver cumplido aquello que tanto anhelas, porque si de algo debes estar seguro es que DIOS CUMPLIRÁ.

Quizá el precio que tengamos que pagar será muy doloroso y en ocasiones vamos a querer renunciar, pero NO TE DES POR VENCIDO, ¡Sigue Luchando! Porque esto no ha terminado, apenas comienza y el resultado que todo esto te dará, será el más asombroso que jamás pensaste, porque Dios tiene cosas maravillosas para tu vida.

Harás historia, cuando te decidas a ser valiente y pagar el precio que haya que pagar por ver cumplido lo que tanto anhelamos, pero termino con la misma pregunta que comencé:

¿Estás dispuesto a pagar el precio?

DESEAR LA MUERTE

 
Estas en un punto en donde nunca hubieras querido estar, te encuentras sin fuerzas y tu fe de a poco pareciera que se va acabando. 
 
Y es que a veces pareciera que es mas fácil dejar de creer en Dios que creer que las cosas se van a solucionar. A veces dan ganas de desaparecer porque las presiones de la vida han llegado a un punto en donde irse pareciera mas fácil.

Sin embargo y a pesar de todo lo que puedas estar viviendo, Dios no te ha abandonado, Dios no esta tan lejos como crees que esta, Dios esta mas cerca de lo que imaginas, esta a la distancia de una oración sincera y real.

Quizá lo menos que hoy quieres escuchar es que Dios esta cerca de ti, quizá porque todo lo que te esta pasando dice lo contrario o quizá porque si estuviera tan cerca como te digo, ¿Por qué tendrías que estas pasando lo peores días de tu vida?

Y es que tenemos que entender, que el hecho de que Dios este cerca nuestro no quiere decir que no nos enfrentaremos a momentos difíciles, por ejemplo:

Cuando José fue acusado injustamente por la esposa de Potifar, este decidió echarlo en la cárcel: “Entonces agarró a José y lo metió en la cárcel donde estaban los presos del rey. José quedó allí, pero el Señor estaba con José en la cárcel y le mostró su fiel amor. El Señor hizo que José fuera el preferido del encargado de la cárcel.” Génesis 39:20-21 (Nueva Traducción Viviente). Me impacta de sobre manera la frase que subraye: “pero el Señor estaba con José en la cárcel”.

Leer esa frase me hace entender que no importando el lugar donde este o el momento difícil que este viviendo, Dios sigue estando conmigo. Alguien puede pensar que si Dios esta con el no debería pasar por momentos así o por situaciones como las de José, pero ¿Quién dice que no tenemos que pasar por cosas como esas o peores?

Jesús dijo: “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 (Nueva Traducción Viviente).

Quizá estés pasando una cárcel en tu vida, quizá has sido acusado injustamente, quizá en esta hora te encuentres en uno de los peores momentos de tu vida, pero ¿Quién te dijo que Dios no esta contigo aun en ese momento o lugar?, Puedes estar en una cárcel, puedes ser acusado injustamente o puede que no te merezcas todo lo que estas viviendo, sin embargo hay algo que tiene que sacarte una sonrisa de tu boca y es el hecho de que DIOS ESTA ALLI CONTIGO.

Quizá a veces las ganas de vivir se te van, pero tu vida le pertenece al Señor, es Él y nada mas que Él quien puede decidir. Y es que lo que a veces sientes no algo nuevo, hombres de Dios también lo sintieron en el pasado.

Un Moisés que le pidió a Dios que le quitara la vida (Números 11:15), un profeta Elías que después de hacer un milagro sorprendente de parte de Dios estaba en depresión y anhelaba morir (1 Reyes 19:4), un Job que siendo un hombre justo e integro tuvo que pasar por pruebas tan fuertes que quizá ninguno de nosotros las pase algún día, ese hombre también deseo la muerte en algún momento de su crisis (Job 6:9), un profeta llamado Jeremías que predico por tantos años sin que nadie se convirtiera, también deseo morir (Jeremías 20:14), un Jonás enojado con Dios que también deseo morir (Jonás 4:3).

Todos estos hombres hicieron historia, no porque fueran muy fuertes, sino porque la gracia de Dios estuvo con ellos. Cada uno de ellos tiene algo en común y es que desearon la muerte al estar enfrentando un problema serio, sin embargo a ninguno de ellos Dios le concedió lo que pidieron, sino mas bien, Dios se glorifico en sus vidas y los saco adelante.

Quizá a veces quisieras la muerte en lugar de enfrentar esos problemas serios, sin embargo Dios no te concederá lo que pides, sino que Él se glorificara en tu vida, Él obrara de una manera maravillosa en ti, solamente permite que Él te abrace, te haga sentir su hijo, porque tú eres su hijo o hija y eso debe darte la seguridad de que Dios NO TE DEJARA.

Hoy es un buen día para pedirle perdón a Dios por todos aquellos pensamientos y sentimientos que te llevaron a pensar cosas equivocadas, hoy es un buen día para decirle al Señor lo cansado que estas y lo difícil que es para ti sobrellevar ese problema, estoy seguro que Dios te dará descanso, te dará paz, te abrazara y te hará sentir que NO ESTAS SOLO ni SOLA.

Te invito a hacer esta humilde oración junto conmigo:

“Padre Santo que estas en los cielos, te doy gracias por todo, gracias por cada cosa que me has dado y porque hasta este día no me has dado todo lo que te he pedido, sino lo que he necesitado. Hoy quiero pedirte perdón por las palabras que de mi boca salen cuando estoy cansado o por los pensamientos que he tenido en los momentos de crisis, perdóname Señor, a veces estoy tan cansado y deprimido que pienso que la muerte es la única salida, sin embargo hoy comprendo que tu no me concederás ese mal deseo, sino que tú te glorificaras en mi vida, estoy seguro que obraras, estoy seguro que tu tienes cuidado de mi y estas a mi lado. Ayúdame Señor, dame fuerzas para resistir, dame la capacidad de depender solamente de ti, afirma mis pensamientos y sostiene mis emociones, ayúdame a vivir cada día cerca de ti, ayúdame a que no se me olvide que soy tu hijo y que tu tienes cuidado de mi. Te doy gracias por lo que hoy has hecho, gracias por esa paz que estas colocando en mi corazón y mi mente, gracias porque puedo sentirte y porque se que estas a mi lado, te pido que nunca me dejes solo y que me ayudes en cada momento, te prometo que no me rendiré, porque se que tu cumplirás tu propósito en mi, Gracias Señor, en el nombre de Jesús, Amén”.

¡Dios cumplirá su propósito en ti, no desmayes!

“El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida,
pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para siempre.
No me abandones, porque tú me creaste”.

Salmos 138:8


FUENTE: ENRIQUE MONT ERROZA

jueves, 30 de mayo de 2013

7 SEÑALES DE LOS LIDERES JUVENILES SOBRESALIENTES



Señal 1: Llenos del Espíritu Santo

Ser llenos del Espíritu Santo es condición obligatoria para ser un cristiano efectivo. Pero en el caso del líder si no somos llenos del Espíritu de Dios, nuestra consejería se limitará a manejar recursos humanos que no podrán satisfacer plenamente las necesidades de los jóvenes en conflicto.

La espiritualidad del líder juvenil es fácilmente discernible para los adolescentes, ellos están mirando de cerca si lo que dicen los líderes lo viven. Si pretendemos acompañar a los adolescentes a la madurez en Cristo, eso es imposible de hacer si nosotros mismos no cultivamos una relación de dependencia con el Espíritu de Dios.

Señal 2: Tienen un Sentido de Llamado

El ministerio juvenil es tan transcultural como cualquier ministerio a otra geografía. Involucra cambios de lenguaje, diferentes vestimentas, música, danzas exóticas y distintas presuposiciones morales.

Si aquellos que se disponen a participar del ministerio con adolescentes no tienen un llamado claro a trabajar con ellos ocurrirá que se sentirán muy pronto miserables o harán sentir miserables a sus adolescentes. Tener la convicción de que Dios es quién nos ha convocado es la única fuente de afirmación donde deberíamos depositar nuestra confianza.

Hacen falta líderes que sepan que han sido llamados por Dios a invertir en esta generación más allá de los aparentes resultados o de las expectativas de personas de otros ministerios.

Señal 3: Están Preparados para la Tarea de Aconsejar

La juventud es un tiempo de muchas preguntas. La posmodernidad ha complejizado la dinámica adolescente, los cambios se han exagerado y los mensajes contradictorios abundan. Por eso, es necesario que aquellos que lideran jóvenes tengan respuestas seguras.

Los líderes efectivos están preparados para la tarea de dar consejos comprometidos y sabios. Para hacerlo se preparan para hacer una consejería efectiva. Pero un condimento que no puede faltar es ser “confiables.” La confiabilidad es parte inherente a la capacidad de aconsejar y a la posibilidad de entablar una relación personalizada.

Señal 4: Están Actualizados respecto a la Cultura Joven

Las diferentes tribus adolescentes tendrán diferentes características en sus gustos musicales, en su vestimenta y en su lenguaje. Desconocer sus ondas equivaldrá a desinterés por saber qué los atrae. Los líderes sobresalientes están atentos y una manera de lograr esta actualización es observarlos en los lugares donde ellos se juntan. Otra manera es preguntarles.

Los jóvenes se sienten importantes cuando se les pregunta y por eso, sacar a los jóvenes del templo y llevarlos a lugares públicos a hacer cuestionarios acerca de gustos y tendencias culturales no solo sirve a los líderes para estar actualizados sino que es una excelente actividad que los chicos agradecerán.

Señal 5: Trabajan en Equipo

Los líderes juveniles efectivos entienden que Dios capacitó a su cuerpo con distintos roles y dones (1 Corintios 12:4-30) y que es tarea del líder equipar a otros para la tarea del ministerio (Efesios 4:12). Pero si el anhelo de un ministerio juvenil es multiplicarse, hace falta mayor mano de obra.

El líder sobresaliente reconoce esto y dedica buena parte de su tiempo a reclutar voluntarios. Ellos no necesitan solo líderes atléticos que sepan tocar la guitarra y sean extrovertidos. Los mejores equipos son los que tienen una buena dosis de diversidad de intereses, personalidades y edades.

Señal 6: Incluyen a los Padres

Los líderes no deberían ponerse en situación de competencia con los padres sino aprender a trabajar juntos. La adolescencia también les llega a los padres aunque en un rol diferente. El punto clave es la llamada “brecha generacional.” Ser adolescente hoy no es lo mismo que haber sido adolescente en los setenta.

La presente generación no puede desarrollarse positivamente sin el marco de estabilidad, comprensión y amor incondicional que los padres deben brindarles. Trabajar con los padres no siempre es fácil pero los líderes efectivos se esfuerzan en lograr sumar al equipo de trabajo al menos a algunos padres que enriquezcan el ministerio con una imagen de familia y le de a otros padres mayor credibilidad.

Señal 7: Se Especializan

Los jóvenes necesitan líderes preparados. Ellos se merecen un liderazgo que pueda articular una filosofía ministerial sensata, puedan interpretar las escrituras desde el contexto contemporáneo, entiendan las realidades interiores propias de la edad, sean creativos, suficientemente críticos y puedan comunicar visión y organizarse.

Los líderes juveniles sobresalientes se toman su trabajo muy en serio, se compran libros de ministerio juvenil, consiguen diversos materiales y estudian dedicadamente cómo ser cada vez mejores líderes.

UNA MENTE GUERRERA





Será una generación que verá en todas las áreas, posibles conquistas, y buscará conquistar lo que otros no poseyeron. Será movida a poseer la tierra para el reino de Cristo, en un espíritu guerrero. Entrará y conquistará áreas donde tradicionalmente la Iglesia nunca hizo presencia.

La mente guerrera de esta generación no será la de ver demonios dondequiera ni la de llevar a cabo grandes eventos con el propósito de hacer lo que se conoce hoy como guerra espiritual. Será más bien una generación que conquistará y avanzará, entendiendo que no debe perder el tiempo peleando con un enemigo que ya fue vencido, sino que debe invertir su energía y esfuerzos en la verdadera guerra, que es la conquista para el reino de Dios y su Cristo.

Josué, que es un símbolo y tipo de esta generación en transición, todo lo veía como un reto de guerra, o una posible conquista. Su forma de interpretar la victoria y los avances estaba basada en qué cantidad de terreno se podía conquistar. Mientras que la generación anterior, 0 sea la de Moisés, medía las victorias por ver la manifestación externa de Dios, pero sin llegar a un destino.


Eran dos liderazgos diferentes, dos formas de interpretar el propósito e Dios, y dos formas diferentes de operar. El liderazgo de Moisés era ideal para sacar a la nación de Egipto, pero ineficaz para poseer la tierra. Dios levantó un liderazgo más adecuado al mover de la siguiente etapa. Dios levantó un liderazgo con una mentalidad nueva, en la vida de Josué.

Este principio lo vemos aplicado vez tras vez en los liderazgos de la nación de Israel, que son tipo de la Iglesia. Por ello debemos entender que cada vez que Dios nos lleva a otra etapa como pueblo, se requiere de un cambio de liderazgo, adecuado a las demandas, y que interprete correctamente las cosas que se deben hacer. Veamos cómo en la vida de Moisés y Josué, existían dos diferentes formas de interpretar los acontecimientos.

"Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento. Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo". Ex. 32:17,18.

En este pasaje vemos que ambos estaban juntos, a la misma distancia, y escucharon físicamente lo mismo, pero Moisés interpretó que lo que escuchaba eran cantos, mientras Josué escuchaba alaridos de pelea. La forma de pensar de Moisés y su liderazgo se caracterizaban por estar llenos de holocaustos, rituales, sacrificios, adoración, y dinámicas congregacionales para acercarse a Dios.

Él mismo recibió la ley con todos los rituales de los detalles de la adoración a Dios. Pero Josué tenía otra perspectiva de la vida, porque su forma de pensar y su liderazgo naciente, se caracterizaban por estar obsesionados con poseer la tierra que sus pies pisaron, con destruir a los enemigos y con avanzar a las promesas de Dios.


Este es el tiempo en que debemos levantarnos y hacer la verdadera guerra, la de poseer las puertas del enemigo, que desgraciadamente han estado sin ser sacudidas por mucho tiempo. Las puertas del enemigo no se toman si no se llega hasta donde están y se destruyen. Cristo tuvo en mente una Iglesia que estuviera a la ofensiva, que no estuviera escondida ni atemorizada por lo que el enemigo pueda hacerle, sino todo lo contrario.


Una Iglesia a la ofensiva es la que tiene estrategias específicas para tomar las puertas del enemigo, que pelea con sabiduría, y que actúa para tomarlas. La generación de Moisés no tenía un espíritu de guerra para conquistar, y los únicos que lo poseían, Josué y Caleb, no tenían liderazgo desarrollado para hacerlo.

Dios tuvo que levantar una generación con mentalidad guerrera, y al mismo tiempo madurar al liderazgo que estaba destinado para esa nueva generación.


La guerra no es opción para la generación de creyentes del nuevo milenio, sino una exigencia, porque es tiempo de conquista, y no podemos conquistar sin pelear. No podemos conquistar deambulando por el desierto, viendo la columna, bebiendo de la roca y comiendo el maná. Todo eso nos ayuda a permanecer en el desierto, pero se requiere de guerra para poseer la tierra.


La recompensa de Dios es para los que vencen. Si vencen, es porque existió algo o alguien a quien vencieron. Por medio de él somos más que vencedores, ya que él venció, pero eso no nos excusa para no hacer la guerra que cada generación e individuo tiene que pelear.

Es interesante notar que sólo los que podían salir a la guerra eran contados entre los hombres de Israel. Sólo los que tenían la capacidad de conquista se contaban como el número con el que se podía contar. Hoy hay un fuerte énfasis en iglecrecimiento, y eso debe ser parte de la vida de la Iglesia, pero no debemos conformarnos con números, sino con capacitar para la guerra. Debemos tener mas creyentes listos para la verdadera guerra, que se realiza en la conquista de terreno. Dicho sea de paso, que el terreno que debemos conquistar no tiene que ver con la compra de nuevos edificios ni propiedades, sino con la influencia y dominio que la Iglesia debe ejercer para llegar a ser sal y luz.


En el capítulo 32 del libro de los Números, los hijos de Rubén y los de Gad vinieron a Moisés y le pidieron que no los hiciera pasar el jordán, sino que tomarían su heredad de ese lado del río. Moisés les reconvino, diciéndoles ¿cómo ellos podrían enviar a sus hermanos a la guerra sin ir y pelear 'untos? Y les recordó que así habían hecho sus padres cuando se negaron a pelear por la promesa de Dios, que era la tierra prometida, y que fue por esa falta de conquista que se encendió la ira de Dios contra esa generación. Después de esa plática, convinieron que aunque ellos tomarían la heredad en ese lado del jordán, irían a la guerra con sus hermanos, para ayudarles a pelear y poseer la tierra con ellos.

Se está levantando una generación de creyentes que entiende su propósito, y que sabe usar el arma ofensiva, que es la espada. Creyentes que no son niños, sino maduros para destruir a sus enemigos, no con gritos, ni con unciones de aceite, que se ha hecho popular en nuestros días, sino con la única arma con la que podemos derrotar a nuestro enemigo y neutralizarlo: la Palabra de Dios.


La guerra que hoy peleamos solo se puede ganar con la Palabra. Tenemos tipos en el antiguo pacto, que muestran cómo la espada fue el arma principal que se usó para derrotar al enemigo. Hoy tenemos una Palabra que es más cortante que toda espada de dos filos, y que penetra hasta partir el alma. Si no somos diestros en el uso de la Palabra, no podremos hacer la guerra eficazmente. Jesús utilizó esa arma para pelear contra el enemigo. Fijémonos que no le gritó al enemigo no se puso en una guerra de poderes contra él, sino que lo desarmó con la Palabra, o en otras palabras, utilizó la espada.


Es por eso que jeremías escribió un pasaje hablando acerca de cómo somos maldición cuando no utilizamos la espada como arma ofensiva.

"Maldito el que hiciere indolentemente la obra de Jehová, y maldito el que detuviera de la sangre su espada". Jer. 48:10.


FUENTE: GERARDO CARDENAS

ES BUENO O ES MALO



 

Le preguntamos a miles de jóvenes en toda America Latina: Si hubiera una situación en tu vida en la que al mentir podrías salirte de la circunstancia.....mentirías? La mayoría de ellos dijo sí. Luego les preguntamos si creían que el mentir era malo? La misma mayoría dijeron que sí.

Ves un problema entre la juventud de hoy? La mayoría dijo que mentiría y la mayoría dijo que creen que la mentira es mala. Esto huele a contradicción!!! Los jóvenes no ven relación entre lo que creen y lo que hacen. Será posible que la mayoría de jóvenes en nuestras iglesias tengan creencias, pero no convicciones?

Le preguntamos a los jóvenes mas espirituales de las iglesias (escogidos por el pastor) si creían que matar era malo........todos dijeron que sí. Y cuando les preguntamos por qué era malo matar.... me creerías si te digo que estas fueron sus respuestas:

1. Algunos dijeron: "El matar es malo porque mis padres me enseñaron que es malo."

Entonces esto quiere decir que el matar es bueno porque mis padres asi me enseñaron que era bueno. Nada es bueno o malo porque mis padres me enseñaron.

2. Otros dijeron: "El matar es malo porque mi pastor me enseñó que es malo."

Entonces acabamos de justificar toda secta religiosa, porque el pastor de mi secta me dijo que ellos tienen la verdad. Nada es bueno o malo porque mi pastor meenseño.

3. Qué tal esta? "El matar es malo porque la Biblia dice que es malo."

Si, PERO por qué dice la Biblia que el matar es malo? Fueron muy pocos pero muy pocos los jóvenes que pudieron contestar.

Les hemos enseñado solamente legalismo a nuestros jóvenes si ánicamente les hemos dicho lo que es bueno y lo que es malo basado en los mandamientos de Dios. Déjame explicar. La Biblia afirma lo que es bueno y lo que es malo, pero no dice por qué algo es bueno y algo es malo. En otras palabras no es suficiente darle una lista a nuestros jóvenes de las cosas que son buenas y las cosas que son malas basadas en la Biblia. ES NECESARIO IR UN PASO MAS ALLA Y ENSEÑARLES POR QUE LA BIBLIA DICE QUE CIERTAS COSAS SON BUENAS Y POR QUE LA BIBLIA DICE QUE CIERTAS COSAS SON MALAS.

Hoy en día la cultura juvenil no reenforza los valores que le enseñamos a nuestros jóvenes en la iglesia, su música no reenforza lo que les enseñamos, sus amigos tampoco, su familia tampoco y mucho menos su gobierno. Nuestros jóvenes no sobrevivirán si no les enseñamos por qué algo es bueno o malo.

Usando tres palabras que inician con la letra "p" Josh McDowell nos explica en su libro "Es Bueno o Es Malo," (Casa Bautista de Publicaciones) como enseñarle a nuestros jóvenes el por qué algo es bueno o malo.

El Precepto o mandamiento dice "no matarás," basado en el Principio de la santidad de la vida, pero por qué existe el precepto y el principio? Si dejamos nuestra enseñanza allí estamos enseñando legalismo. Aquí esta la clave. Detrás de todo precepto hay un principio y detrás de todo principio esta LA PERSONA de Dios. Es la persona, caracter y naturaleza de Dios la que determinan por qué algo es bueno o malo. Explico.

El matar no es malo porque mis padres me enseñaron o porque mi iglesia o pastor me enseñaron o porque la Biblia dice. El matar es malo porque Dios Es La Vida. Entonces el mentir es malo no porque mis padres me enseñaron o porque mi iglesia o pastor me enseñaron o porque la Biblia dice.

El mentir es malo porque Dios Es La Verdad. Ya tienes la idea? Es muy importante que nuestros jóvenes conozcan al Dios de la Biblia y no sólo que conozcan los precepos y principios bÌblicos. Nuestros jóvenes tienen que poder ver la persona, caracter y naturaleza de Dios en cada decisión que tomen. Uno de los retos más grandes al pastorear a nuestros jóvenes es ayudarlos a conocer a Dios personalmente y no solo seguir una lista de leyes y reglas.

Nota: Creemos en la autoridad e infalibilidad de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios tiene el poder de cambiar vidas siempre y cuando alla una relación con el Dios de la Biblia. Nuestro llamado principal es conocer a Dios y darle a conocer.

AYUDANDO A JOVENES EN CRISIS

 


¿Qué es una crisis?
La crisis se define a sí misma. Lo que tú puedes considerar una crisis puede que yo no la vea en ese extremo.

En cualquier momento que la persona siente que ha perdido control o no puede lidiar eficazmente con el problema, entonces está en una situación crítica. Percepción es la palabra clave para definir y lidiar una crisis.

Una lista de crisis que se encuentran usualmente en el ministerio de jóvenes sería: embarazo no deseado, problemas de alimentación, suicidio, abuso negligente, muerte, comportamiento delincuente, fugas, asalto, abuso de drogas, alcoholismo, divorcio, promiscuidad, homosexualismo, ausencia escolar injustificada, rebelión o problemas médicos, para nombrar tan sólo las crisis más prevalecientes en la iglesia. Yo calculo que si a todas las personas de su iglesia se les preguntase: ¿Usted o alguien cercano a usted está pasando por una crisis?, la mayoría respondería sí, de acuerdo a su propia definición.

¿Qué puede hacer un líder de jóvenes?
Cuando las personas se encuentran en crisis, por lo general son muy abiertas para recibir finalmente ayuda. Para muchos que han dejado la iglesia, cuando una crisis surge en sus vidas, regresan a la iglesia en busca de ayuda. La palabra china para crisis consiste de dos caracteres. Uno que significa peligro y el otro oportunidad. Los griegos usan la palabra crisis para dar el significado de un tiempo de tomar decisión que podría resultar para mejorar o para empeorar la situación.

¿Qué puede hacer un líder de jóvenes para ayudar a las personas en crisis convertir ésta en una oportunidad para crecer?

Recibir educación en asesoramiento de crisis. Hay muchos libros excelentes, seminarios y clases disponibles que tratan con jóvenes que se encuentran en crisis. Reconoce que tú no eres un consejero profesional, sino, que más bien los jóvenes a menudo vendrán a ti primero durante una crisis.

Preparar un buen sistema de referencia. Ten acceso fácil a los números de teléfono de agencias profesionales y consejeros que pueden llenar las necesidades de las crisis.

Trabajar con la familia. Cuando una persona de la familia está en crisis toda la familia sufre. No abandones a los seres queridos.

No sobre enfatizar. Sentir pena por la persona a menudo se interpone en tus habilidades para dar apoyo objetivo y neutral. El sicólogo cristiano Gary Collins da nueve pasos prácticos para ayudar a jóvenes en crisis:

1. Ponerse en contacto. Esto involucra ir en busca del jovencito que tiene necesidad y demostrar tu buena disposición para ayudar.

2. Reducir la ansiedad. Esto puede incluir mantener la calma, escuchar cuidadosamente y con sensibilidad, dar ánimo y una esperanza realista

3. Concéntrese en los temas. Los jóvenes en crisis se sobrecogen con facilidad por los sucesos imprevistos en sus vidas, y pueden recibir ayuda de observadores más objetivos que pueden determinar qué necesidades deberán resolverse inmediatamente, como también aquellas que se harán a largo plazo.

4. Evaluar los recursos. Ayuda tomar nota de los recursos individuales del joven (inteligencia, habilidades, fortalezas, etc.) recursos interpersonales (familia, escuela, amigos, y otras personas que pueden ayudar), y recursos espirituales (creencias, nivel de madurez espiritual, inclinación a la oración, etc.).

5. Planear la intervención. Tratar de ayudar a los jóvenes en crisis, toma algunas decisiones sobre lo que se puede y se debe hacer para lidiar con las circunstancias presentes.

6. Dar ánimo. Esto pone al joven en movimiento y le hace lidiar con la situación de la mejor forma posible.

7. Infundir esperanza. Señalar lo positivo, compartir de la Palabra de Dios, aceptar la necesidad que tiene el joven de expresar enojo, dolor, y retar sus pensamientos de auto derrota.

8. Cambiar el ambiente. Consigue el apoyo de amigos y familiares, anima a otros a orar, da asistencia práctica y refiérelos cuando sea necesario.

9. Dar seguimiento. Mantente en contacto con el joven y luego discutan ambos cómo se trató con la crisis, y cómo crisis similares pudieran ser tratadas de forma más efectiva en el futuro.

Tres son las áreas de mayor necesidad de información práctica y visión general: abuso de alcohol y drogas, abuso sexual y suicidio.


Abuso de alcohol y drogas
El segmento mayor de nuestra población que está experimentando con drogas se encuentra entre el grupo de 9 a 14 años de edad. Lo triste del caso es que los jóvenes se vuelven dependientes de las drogas y el alcohol más rápido que los adultos. Con tantas personas que sufren en silencio los problemas de la adicción química, nosotros en el ministerio juvenil tenemos que comenzar a capacitarnos y proveer asistencia para estas necesidades importantes. Muchas familias cristianas actúan como si el problema se fuera por sí sólo y no necesitan hablar de él. Esto no es así.

¿Por qué los jóvenes se drogan? La respuesta a la pregunta es complicada. Presión de amigos, aburrimiento, y una pobre autoestima, son factores importantes para tomar en consideración. La gran mayoría de los estudiantes experimentarán con drogas y alcohol. El experimentar es normal, ¿pero, qué realmente los engancha y los hace adictos a estas químicas que tan a menudo ponen en su cuerpo? La respuesta a esta pregunta es fácil.

Les hace sentir bien. Cuando un joven no está lidiando bien con la vida, las substancias entumecen su dolor. Es una falsa sensación de alivio, pero sin embargo, él se siente mejor y la vida puede continuar.

Funciona cada vez. Desafortunadamente, las drogas y el alcohol “funcionan”. El joven se siente aliviado. Si está preocupado por las luchas familiares, las notas, la pérdida de novio/a, o lo que sea, esta sustancia en su cuerpo hace que se vaya el dolor (temporalmente).

La otra cosa que sucede cuando los jóvenes continúan usando drogas y alcohol es que ellos cambian en etapas.

Es importante para el líder de jóvenes comprender las etapas del uso y abuso:

Uso experimental: Esto sucede a menudo en los últimos grados de la escuela primaria o en el comienzo de la escuela secundaria.
Uso más regular: Muchos estudiantes de la escuela secundaria se encuentran en esta etapa.

Uso social: La etapa del uso social ocurre cuando beber alcohol o tomar drogas poco a poco se convierte en un comportamiento aceptable.

Preocupación diaria: El joven está atrapado. Puede ser que están experimentando con drogas más fuertes y usan la droga cierto número de veces a la semana.

Dependencia: El joven puede que no se dé cuenta de esto, pero se ha convertido en un dependiente de las drogas. Tiene que tomar drogas para poder pasar el día.

¿Hay esperanza? Sí. La dependencia química es una enfermedad y puede ser tratada. Nosotros debemos ofrecer ayuda y esperanza a las personas, porque ellas pueden cambiar.


Abuso sexual
Las víctimas de uno de los comportamientos humanos más destructores, pueden recibir ayuda, aunque toma mucho tiempo. Hay señales específicas sobre el abuso sexual. La mayoría de las víctimas no vendrán enseguida a nosotros con sus secretos. Los adolescentes puede que lo digan con su comportamiento más que con palabras.
Si hablamos sobre el abuso sexual suficientes veces, alguien nos buscará para recibir ayuda. Las personas abusadas están lidiando con su secreto en cada sermón, relación, y actividad en sus vidas. He aquí seis principios para ayudarles:


1. Créeles: Muy pocas personas mienten en cuanto al abuso sexual.

2. Escucha: Deja que te cuente su historia a su propio paso. Aclara pero no interrogues.

3. Sirve de apoyo: Las víctimas de abuso sexual que te cuentan sus traumas necesitarán tu apoyo. No critiques. Las personas abusadas no necesitan que se les recuerde su descuido.

4. Reconoce las necesidades emocionales y médicas. No pierdas de vista sus necesidades médicas o emocionales. Puede que necesite ver a un médico.

5. Encuentra recursos comunitarios. Tú solo no puedes lidiar con este problema. Necesitarás acudir a distintas organizaciones de ayuda. Ten los números de teléfonos a mano.

6. No lo mantengas en secreto. Deja que las autoridades apropiadas manejen los problemas sicológicos y legales; pero tú se el amigo y consejero pastoral.


Suicidio
Hay mitos comunes sobre el suicidio. Estos mitos nos darán una mejor comprensión de muchos de los temas que rodean el suicidio:


1. Las personas que hablan del suicidio no lo hacen. La realidad es que el 80% de las personas que comete suicidio, han hablado de él, pero la mayoría de las personas a quienes hablan de esto, no lo toman en serio.

2. Mencionar el suicido puede darle la idea a la persona. No es cierto, si tú sospechas que una persona está pensando en el suicidio, investiga.

3. El suicidio ocurre sin aviso. Las personas suicidas no sólo avisan, sino que por lo general dan muchas señales de aviso.

4. Todas las personas suicidas son enfermos mentales. La verdad es que sólo un 15% de aquellos que se quitan la vida han sido diagnosticados como enfermos mentales.

5. Las personas suicidas están totalmente decididas a morir. No es cierto. Ellos tienen un fuerte deseo de dar fin a sus vidas pero al mismo tiempo un fuerte deseo de vivir.

6. Cuando la depresión cesa, la crisis de suicidio termina. De forma increíble muchos suicidios ocurren dentro de los tres meses después que las personas aparentemente han vencido la depresión.

7. Las personas suicidas no buscan ayuda médica. De forma extraña las investigaciones muestran que tres de cada cuatro personas que se han quitado la vida vieron al médico entre uno a tres meses antes.

FUENTE: JIM BURNS