Traductor

domingo, 2 de junio de 2013

COMO QUIERES SER RECORDADO

 


Esta semana leía en alguna parte un artículo que hablaba de que la generación de hoy en día es la que menos sabe de la Biblia. Al leerlo sentía un cierto sentimiento de entre enojo e impotencia porque me doy cuenta que en parte es verdad.

La gente vive hoy en día a base de la experiencia popular, olvidándose de vivir según lo que Dios ha estipulado a través de su palabra, pero: ¿Cómo vivir según la voluntad de Dios, si no se lee la Biblia?

Es difícil tratar de ser guiados por Dios, mientras no forjemos en nosotros un hábito de lectura y especialmente de lectura de la Biblia. Y es que la generación de hoy en día podemos dedicar cuatro o cinco horas al Facebook, a Youtube, a Twitter u otra red social, pero jamás le dedicarías ese tiempo a la lectura de la Palabra de Dios y luego nos preguntamos, “¿Por qué las cosas no me salen bien?”.
Mientras escribo esto Dios me lleva a leer el siguiente pasaje:

“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”.
Deuteronomio 6:6-9 (Reina-Valera 1960)

Sinceramente me duele el corazón darme cuenta, que poco a poco hemos ido sustituyendo nuestra relación personal con Dios por cosas vanas que no traen edificación a nuestra vida y que nos vuelven más vulnerables a los ataques diarios del enemigo.

¿Qué estamos haciendo?, ¿Qué generación vamos a forjar?, Si nosotros somos como somos, ¿Cómo será la próxima generación? ¡Que Dios nos ayude!

Cada uno de nosotros tenemos el deber de cambiar la historia, todos juntos podemos hacer que la próxima generación sea de hombres y mujeres llenos del Espíritu, que busquen a Dios con todo su corazón, que basen su vida en la Biblia y que puedan hacer mejores cosas de las que nosotros hicimos.

¿Y cómo podemos cambiar esto?, comenzando desde nosotros mismos, practicando diariamente la lectura y reflexión de la Biblia, no basta solo con leerla, tienes que reflexionarla. Dedicando diariamente un tiempo especial para el Señor, así como se lo dedicas para tantas cosas que haces a diario y que no tienen mucho provecho. Sirviendo con un corazón sincero y humilde al Señor en cualquier área que se pueda y sobre todo viviendo cada día como que si fuera el último día de nuestra vida, tratando de ser mejores personas, mejores discípulos y mejores hijos de Dios.

¿Cómo quieres ser recordado en la historia?

Personalmente quisiera ser recordado como un hombre que a pesar de sus miles de imperfecciones, trato e intento cada día agradar a Dios y aunque muchas veces fallo en el intento, jamás se dio por vencido y lo intento tantas veces como pudo.

Y tú: ¿Cómo quieres ser recordado?

ESTAS DISPUESTO A PAGAR EL PRECIO


 

La mayoría de nosotros queremos ver en nuestra vida grandes resultados, pero pocos están dispuestos a pagar el precio para ver esos resultados que tanto anhelamos.

A veces quisiéramos que las cosas fueran tan fáciles como orar y que dos segundos después nuestra oración haya sido contestada, pero ¿Qué tal si las cosas no son así de fáciles?, ¿Estamos dispuesto a pagar el precio para ver esos resultados que tanto queremos ver?

Pensando en esto me remontaba a la historia de David, de cómo Dios envía a Samuel para ungirlo como próximo rey de Israel. Samuel al ungirlo lo estaba proclamando como próximo rey, pero había un pequeño inconveniente, actualmente había un rey, su nombre Saúl, eso quería decir que la promesa hacia David de ser rey de Israel no iba a ser instantánea, sino que sería todo un proceso, pero ¿Estaría dispuesto David a pagar ese precio?

Haber, imaginémonos la escena, Samuel llega a casa de Isaí padre de David, frente a él modelan todos los hijos de Isaí, altos, fornidos, guerreros, a tal punto que Samuel quedaba impresionado con cada uno que le presentaban y decía: “¡Seguramente éste es el ungido del SEÑOR!”, más Dios le respondía: “No juzgues por su apariencia o por su estatura, porque yo lo he rechazado. El SEÑOR no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el SEÑOR mira el corazón” 1 Samuel 16:7 (Nueva Traducción Viviente). Pasaron todos y de pronto Samuel pregunta si no había otro más, entonces Isaí se recuerda de su hijo, aquel joven que andaba pastoreando las ovejas, ese jovencito que ni su papá lo tomaba en cuenta, porque si así hubiera sido, ¿Por qué no estaba en la lista de los elegibles?, ¿Por qué tuvo que mandarlo a llamar?, ni sus hermanos, ni su padre y quizá ni Samuel creían que de ese joven podría salir un rey mejor que Saúl a quien según dice la Biblia nadie en Israel lo sobrepasaba de hombros hacia arriba.

Ver llegar a David frente a Samuel, ha de haber sido todo un acontecimiento para la historia, sin embargo ese era el que Dios había elegido, pero ¿Estaría dispuesto David a pagar el precio?

Samuel unge a David sin embargo para que David llegara a coronarse como rey de Israel tuvieron que pasar aproximadamente entre 14 y 17 años, en los cuales muchos de ellos David anduvo huyendo de Saúl quien quería matarlo.

Por un momento imaginémonos a un David que fue ungido para ser rey, elegido por Dios, pero huyendo de Saúl, escribiendo sus mejores Salmos en medio de cuevas oscuras, montañas desoladas, en medio de gente endeudada, problemática, en un ambiente totalmente diferente para el que había sido elegido, ¿Estaría dispuesto a pagar el precio?

En todos estos años que pasaron antes que fuera proclamado rey, entre persecuciones y ocasiones de muerte, entre panoramas desoladores y que no tenían nada que ver con lo prometido, vemos a un David leal y confiado en que Dios cumpliría. David tuvo oportunidad de matar a Saúl antes que este lo matara a él, sin embargo tenía un lema: “Nunca le haré daño al rey; él es el ungido del SEÑOR” 1 Samuel 24:10c (Nueva Traducción Viviente), esa era la frase que no le permitía hacer nada en contra de Saúl, sin embargo Saúl sí que quería matarlo a él.

Sin duda personalmente la historia de David es una de las que más me emocionan y me ministran, porque me enseña el lado más humano de los siervos de Dios, ese lado que muchos no quieren demostrar pero que David no podía ocultar.

Muchos creen que mostrarse perfectos delante de un pueblo es “santidad”, pero más allá de la apariencia en público, Dios toma en cuenta nuestra intimidad con Él, esos momentos en donde nadie nos ve, solamente Él, esos momentos en donde realmente somos, quienes somos, y en donde no podemos ocultar lo que bien ocultamos a las personas.

Pensar en todo el precio que David tuvo que pagar para que la promesa de Dios se cumpliera en su vida, me motiva a seguir luchando, me motiva a querer pagar el precio también.

Quizá Dios te ha prometido a ti cosas hermosas y muchos quizá las quisieran ver ahora mismo, o dentro de unas horas, días o semanas, pero ¿Qué tal si primero tienes que pagar el precio antes de recibir lo prometido?, ¿Estarías dispuesto a pagar ese precio cueste lo que cueste?

David pago el precio, sin embargo cada cosa que tuvo que pasar, cada crisis, cada soledad, cada etapa de anonimato y cada año que pasaba le sirvió para madurar, le sirvió para forjarse como ese hombre que gobernaría de una forma única a ese pueblo, cada año antes de llegar al reinado le sirvió para convertirse en ese hombre de Dios, de carne y hueso, con errores y defectos, sin embargo, un hombre como Dios mismo lo describo: “Conforme a su corazón” (1 Samuel 13:14).

Quizá últimamente te has estado desesperando porque lo que Dios en su momento te prometió no se ve y lo peor es que no hay ni señales que eso se vaya a cumplir, sin embargo te quiero preguntar: ¿Cuándo Dios te promedio eso, también aceptaste pagar el precio?, ese precio que a lo mejor serán años, a lo mejor serán muchos momentos en los que te sentirás solo y abandonado, quizá persecuciones, comentarios negativos de la gente sobre tu sueño o tu anhelo, quizá muchos te tiraran lanzas esperando matar tus sueños, sin embargo a cada una de ellas te escaparas y cada experiencias te ayudara a forjar el carácter que Dios necesita en ti, para cumplir su promesa en tu vida.

No veas todo desde el punto de vista negativo, al contrario, acepta cada etapa de tu vida como parte del precio que tienes que pagar para ver cumplido aquello que tanto anhelas, porque si de algo debes estar seguro es que DIOS CUMPLIRÁ.

Quizá el precio que tengamos que pagar será muy doloroso y en ocasiones vamos a querer renunciar, pero NO TE DES POR VENCIDO, ¡Sigue Luchando! Porque esto no ha terminado, apenas comienza y el resultado que todo esto te dará, será el más asombroso que jamás pensaste, porque Dios tiene cosas maravillosas para tu vida.

Harás historia, cuando te decidas a ser valiente y pagar el precio que haya que pagar por ver cumplido lo que tanto anhelamos, pero termino con la misma pregunta que comencé:

¿Estás dispuesto a pagar el precio?

DESEAR LA MUERTE

 
Estas en un punto en donde nunca hubieras querido estar, te encuentras sin fuerzas y tu fe de a poco pareciera que se va acabando. 
 
Y es que a veces pareciera que es mas fácil dejar de creer en Dios que creer que las cosas se van a solucionar. A veces dan ganas de desaparecer porque las presiones de la vida han llegado a un punto en donde irse pareciera mas fácil.

Sin embargo y a pesar de todo lo que puedas estar viviendo, Dios no te ha abandonado, Dios no esta tan lejos como crees que esta, Dios esta mas cerca de lo que imaginas, esta a la distancia de una oración sincera y real.

Quizá lo menos que hoy quieres escuchar es que Dios esta cerca de ti, quizá porque todo lo que te esta pasando dice lo contrario o quizá porque si estuviera tan cerca como te digo, ¿Por qué tendrías que estas pasando lo peores días de tu vida?

Y es que tenemos que entender, que el hecho de que Dios este cerca nuestro no quiere decir que no nos enfrentaremos a momentos difíciles, por ejemplo:

Cuando José fue acusado injustamente por la esposa de Potifar, este decidió echarlo en la cárcel: “Entonces agarró a José y lo metió en la cárcel donde estaban los presos del rey. José quedó allí, pero el Señor estaba con José en la cárcel y le mostró su fiel amor. El Señor hizo que José fuera el preferido del encargado de la cárcel.” Génesis 39:20-21 (Nueva Traducción Viviente). Me impacta de sobre manera la frase que subraye: “pero el Señor estaba con José en la cárcel”.

Leer esa frase me hace entender que no importando el lugar donde este o el momento difícil que este viviendo, Dios sigue estando conmigo. Alguien puede pensar que si Dios esta con el no debería pasar por momentos así o por situaciones como las de José, pero ¿Quién dice que no tenemos que pasar por cosas como esas o peores?

Jesús dijo: “Les he dicho todo lo anterior para que en mí tengan paz. Aquí en el mundo tendrán muchas pruebas y tristezas; pero anímense, porque yo he vencido al mundo.” Juan 16:33 (Nueva Traducción Viviente).

Quizá estés pasando una cárcel en tu vida, quizá has sido acusado injustamente, quizá en esta hora te encuentres en uno de los peores momentos de tu vida, pero ¿Quién te dijo que Dios no esta contigo aun en ese momento o lugar?, Puedes estar en una cárcel, puedes ser acusado injustamente o puede que no te merezcas todo lo que estas viviendo, sin embargo hay algo que tiene que sacarte una sonrisa de tu boca y es el hecho de que DIOS ESTA ALLI CONTIGO.

Quizá a veces las ganas de vivir se te van, pero tu vida le pertenece al Señor, es Él y nada mas que Él quien puede decidir. Y es que lo que a veces sientes no algo nuevo, hombres de Dios también lo sintieron en el pasado.

Un Moisés que le pidió a Dios que le quitara la vida (Números 11:15), un profeta Elías que después de hacer un milagro sorprendente de parte de Dios estaba en depresión y anhelaba morir (1 Reyes 19:4), un Job que siendo un hombre justo e integro tuvo que pasar por pruebas tan fuertes que quizá ninguno de nosotros las pase algún día, ese hombre también deseo la muerte en algún momento de su crisis (Job 6:9), un profeta llamado Jeremías que predico por tantos años sin que nadie se convirtiera, también deseo morir (Jeremías 20:14), un Jonás enojado con Dios que también deseo morir (Jonás 4:3).

Todos estos hombres hicieron historia, no porque fueran muy fuertes, sino porque la gracia de Dios estuvo con ellos. Cada uno de ellos tiene algo en común y es que desearon la muerte al estar enfrentando un problema serio, sin embargo a ninguno de ellos Dios le concedió lo que pidieron, sino mas bien, Dios se glorifico en sus vidas y los saco adelante.

Quizá a veces quisieras la muerte en lugar de enfrentar esos problemas serios, sin embargo Dios no te concederá lo que pides, sino que Él se glorificara en tu vida, Él obrara de una manera maravillosa en ti, solamente permite que Él te abrace, te haga sentir su hijo, porque tú eres su hijo o hija y eso debe darte la seguridad de que Dios NO TE DEJARA.

Hoy es un buen día para pedirle perdón a Dios por todos aquellos pensamientos y sentimientos que te llevaron a pensar cosas equivocadas, hoy es un buen día para decirle al Señor lo cansado que estas y lo difícil que es para ti sobrellevar ese problema, estoy seguro que Dios te dará descanso, te dará paz, te abrazara y te hará sentir que NO ESTAS SOLO ni SOLA.

Te invito a hacer esta humilde oración junto conmigo:

“Padre Santo que estas en los cielos, te doy gracias por todo, gracias por cada cosa que me has dado y porque hasta este día no me has dado todo lo que te he pedido, sino lo que he necesitado. Hoy quiero pedirte perdón por las palabras que de mi boca salen cuando estoy cansado o por los pensamientos que he tenido en los momentos de crisis, perdóname Señor, a veces estoy tan cansado y deprimido que pienso que la muerte es la única salida, sin embargo hoy comprendo que tu no me concederás ese mal deseo, sino que tú te glorificaras en mi vida, estoy seguro que obraras, estoy seguro que tu tienes cuidado de mi y estas a mi lado. Ayúdame Señor, dame fuerzas para resistir, dame la capacidad de depender solamente de ti, afirma mis pensamientos y sostiene mis emociones, ayúdame a vivir cada día cerca de ti, ayúdame a que no se me olvide que soy tu hijo y que tu tienes cuidado de mi. Te doy gracias por lo que hoy has hecho, gracias por esa paz que estas colocando en mi corazón y mi mente, gracias porque puedo sentirte y porque se que estas a mi lado, te pido que nunca me dejes solo y que me ayudes en cada momento, te prometo que no me rendiré, porque se que tu cumplirás tu propósito en mi, Gracias Señor, en el nombre de Jesús, Amén”.

¡Dios cumplirá su propósito en ti, no desmayes!

“El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida,
pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para siempre.
No me abandones, porque tú me creaste”.

Salmos 138:8


FUENTE: ENRIQUE MONT ERROZA